El Centro Municipal Integrado de El Llano (c/
Río de Oro, 37- Gijón), en la sesión del mes de Abril-2017
(Miércoles, día 26, a las 19 horas) de su Cine-Forum
“Recuperando la
Memoria Histórica”, como continuación de la quinta entrega del Ciclo “Miradas de Mujer” (que ofrecerá muestras de la obra de
jóvenes directoras hispanas, casi siempre con opera prima en el tercer milenio, como Rosa Vergés, Ana Díez,
Ángeles González Sinde, Inmaculada Hoces, Beatriz Sanchís y Leticia Dolera), presentará
la obra Una canción (España, 2012), de Inmaculada
HOCES (Jerez de la Frontera, Cádiz, 1960)..
El único largometraje de
ficción hasta el momento de esta abogada especializada Derecho de Propiedad
Intelectual, es, en buena medida, el manifiesto de un alter ego (interpretado por ella misma) volcado al mundo artístico
y a la defensa de los derechos de autor a partir del despido de un bufete por
poner sus principios de inequívoca inspiración cristiana por delante del
ejercicio de su profesión...
Se trata de María (Inmaculada Hoces), una jurista que trabaja de administrativa en un bufete de abogados. Ella cree firmemente
que la esencia del Derecho es de naturaleza divina, así que, cuando excepcionalmente recibe la
oportunidad de llevar un caso, como los intereses del cliente parecen entrar conflicto
con sus arraigados principios religiosos, decide por su cuenta y riesgo, sin
discutirlo con sus superiores, comunicarle que el despacho jurídico no asumirá
su defensa… En consecuencia, acaba en el paro “por principios” en medio de una
sociedad de vacua y absolutamente carente de cualquier atisbo de aprecio de la
integridad y la honestidad... Así que, animada aún por sus devotos valores
buscará trabajo mientras va tomando nota de “lo que importa” en un cuadernillo
y conoce a dos hombres merecedores de figurar en él: Manuel (Jorge Cabrera), músico harto de la industria del disco que sobrevive por las
calles como puede, y Santiago (Miguel
Molina), gestor de una discográfica muy concienciado con la defensa de los
derechos de autor. Influida por ambos y haciendo incluso sus pinitos como
cantante, se sentirá de nuevo ante un dilema que dará la medida de la firmeza
de su escala de valores.
Una canción es, pues, un drama
moral de inspiración religiosa… Cargado de pretensiones
(incluso, de buenas intenciones), quiere buscar una “reflexión universal sobre
la honestidad” (señala la propia directora-guionista-actriz-productora-distribuidora
cómo le gusta hacer trabajos en los que
la gente luego se quede pensando, que reflexione a partir de una historia que pueda interesar a un joven
de veinte años como a una persona de ochenta), pero se desborda en confuso iluminismo para quedarse, más bien, en un manifiesto ideológico-religioso en el
que se dan de bruces lo más trascendente y lo más mundano con pesada
grandilocuencia doctrinal (me interesa
influir, para bien, en la gente pero sin trucos y sin efectos, sólo con una
buena historia y con interpretaciones sinceras, naturales y de calidad; eso
creo que lo hemos logrado todo el equipo, piensa en voz alta también
Inmaculada Hoces). Pero,m en realidad, esas interpretaciones, que tienen que
hacer frente a la logomaquia de unos diálogos inabordables por su carga de sentencias,
están
más cerca, por su carácter estereotipado hasta el delirio, del posthumor chanante que del verdadero naturalismo; por desgracia, no es esa la vía elegida para
el tono que adopta el desarrolla la historia, sino el de un trascendentalismo impostado. Un tono
que, no obstante y sin pretenderlo, nos sitúa ante el debate más interesante
que arroja la película: el dilema entre una forma
de actuar en el mundo basada en principios (que definen sin dudas y de
forma permanente conceptos como dignidad, honestidad, integridad,…)
determinantes tanto las propias acciones como la voluntad de imponerlos también
como gúía de las de los demás (tan acorde con la interpretación iusnaturalista del Derecho de la protagonista),
frente al consensualismo que
encuentra como fuente básica del actuar humano la tolerancia capaz de
enfrentarse a los conflictos de la convivencia en una sociedad plural… Esto es,
claro, insuficiente para María/ Inmaculada Hoces, pero cada vez que ella habla,
“sentenciando la verdad de las cosas”, es nuestra mirada la que siente (entre
el repelús racional y la sonrisa posthumorística) que se nos
quiere salvar la vida, iluminando de
paso el orbe todo. O sea, que nos enfrentamos a un cóctel (que podría haber
resultado explosivo si los talentos y materiales hubiesen sido más vigorosos)
en el que se mezclan ingredientes como la inspiración de la pretérita acción católica y los más encendidos
ánimos defensores de los derechos de
autor como piedra angular de nuestro sistema de distribución cultural (lo mucho
que les cuesta a los músicos crear una canción, lo mucho que sufren los
empresarios discográficos para mantener los puestos de trabajo que de ellos
dependen, y otras historias fabulosas).. Y en medio, las dificultades de las
personas que se sienten, ante todo, habitantes de la ciudad divina para poder funcionar con
pericia en la ciudad terrena
contemporánea, los obstáculos que encuentra la ciudadanía de mediana edad (sobre todo la femenina) para hacerse hueco en un mercado laboral salvaje y
depredador de recursos humanos que prioriza la juventud y el bajo coste sobre
la experiencia o la propia aptitud… En fin, que, como señala una vez más la
realizadora, "es curioso que esta
cinta, que es una de las pocas películas que existen sobre derechos de autor y
propiedad intelectual, no tenga distribuidora"; y ello la ha obligado
a un trabajo multifunción dentro de un marco de notable y solidario
voluntarismo en todo el equipo y un fondo de crowdfunding en la financiación, lo que le otorga un valor añadido.
Por todo lo antedicho la película obtuvo cierto
reconocimiento, más allá de su escasa distribución y respuesta popular, sobre
todo, en circuitos cinematográficos católicos como el Premio Pez de Plata a la
Mejor Dirección en el III Festival
Internacional de Cine Católico Mirabile Dictu- Roma 2012, con nominación como Mejor Película; además de nominaciones al Premio del Público y al Mejor
Guión en el Festival Internacional de
Cine Juan Pablo II- Miami 2012,, a la Mejor
Película en el XXIX Festival de Cine
de Bogotá 2012, y doce nominaciones
en los XXVI Premios Goya 2012, de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España que
incluyen las de Mejor Película, Mejor Dirección
Novel, Mejor Guión Original (Inmaculada Hocer), Mejor Fotografía (Ángel
Luís Fernández), Mejor Actor de Reparto (Miguel Molina), Mejor Actriz de Reparto
(Malena Polo), Mejor Actor Revelación (Jorge Cabrera), Mejor Actriz Revelación (Inmaculada
Hoces), Mejor Dirección de Producción (Inmaculada Hoces), Mejor
Montaje (Pepe Salcedo), Mejor Sonido (Jorge Polo y Jaime
Fernández) y Mejor Canción original (“Una canción"
de Inmaculada
Hoces, Carlos Tello, Guillermo González y Alexandra Montón).
También fue la película de apertura de la Muestra de Cine Español en Viena 2012,
del Instituto Cervantes, y participó
en la II Muestra Internacional de Cine
que Inspira “De Madirid hasta el Cielo”.

Como siempre, se proporcionará a las personas
participantes documentación sobre la obra proyectada (Ficha técnica y
artística, carteles, biografía de la directora, sinopsis, y comentarios
histórico, ético-político y cinematográfico) realizada por el coordinador del
Cine-Forum (José Ignacio Fernández del
Castro); para, tras la proyección, desarrollar un pequeño coloquio. La
sesión se celebrará en el Salón de
Actos (Planta Baja) con asistencia libre.
Resulta importante señalar la necesidad de
acudir puntualmente a la hora fijada, pues, para evitar ruidos que interfieran
la proyección, una vez iniciada la misma, se cerrarán las puertas de acceso a
la sala.