
El Centro Municipal Integrado de
El Llano (c/ Río de Oro, 37- Gijón), en la sesión del mes de Abril-2015
(Lunes, día 27, a las 19 horas) de
su Cine-Forum “Recuperando la Memoria Histórica”,
como continuación del Ciclo “De lo nuevo:
Entre indies y showmen” (que
viene ofreciendo muestras de la obra reciente de directores e intérpretes
españoles con proyección mediática previa –Pablo Carbonell, Toni Nievas, Paco
León- junto a lo más granado del panorama independiente
actual –Javier Rebollo, David Pinillos, Jonás Trueba-),
presentará la película Todas las
canciones hablan de mí (2010), de Jonás Rodríguez Huete, conocido artísticamente como
Jonás TRUEBA,
(Madrid, 1981). La opera prima de
este inevitable cinéfilo (hijo de
Fernando Trueba y la productora Cristina Huete, sobrino de David Trueba y la
actriz Ariadna Gil, primo de Violeta Rodríguez,…) es un verdadero manifiesto
(explicitado tres años después en Los ilusos) de sus referentes y de
una decidida apuesta por el cine más independiente y autoral... Atípica comedia
romántica,
la historia de Ricardo (Oriol Vila) y
Andrea (Bárbara Lennie) no es un “chico encuentra chica”, sino “chico (enamorado hasta las trancas) ve como se rompe su relación con chica… Y
trata de olvidarla”. Porque Ramiro, una especie de truffautiano Antoine Doinel madrileño y
casi treintañero, se siente malquerido e intenta arrinconar los recuerdos de
sus seis años con Andrea, pero ellos (y ella) siempre vuelven aún con más
intensidad. El calcula que la superación de su
dolorosa realidad le llevará, al
menos, la mitad del tiempo que duró el idilio, pero apenas se esfuerza por
solazarse o buscar otra gente, y se pierde, desde la pedantería de su condición
de licenciado en Filología subempleado, en reflexiones que le sumergen en la
melancolía en medio de una distante y conformista inacción. Mientras, trabaja en la librería de su tío, una especie reducida de Strand neoyorquina donde cualquier libro
nuevo, usado o raro se puede encontrar; no encuentra consuelo ni guía en la
amabilidad de sus amistades de siempre, y, aunque cobra una cierta esperanza
con los ánimos que le dan para que imprima sus viejas poesías, redescubiertas
en la casa de su madre tras la ruptura, y, con la ayuda de su tío, hace una
modesta tirada de quinientos ejemplares, el que hasta su nombre aparezca mal
escrito en la portada no hace sino aumentar la doliente nostalgia de quien ya
sólo acierta a mirar hacia atrás, renunciando a tirar para adelante. Porque, a
fin de cuentas, cuando se siente como un destino fatal la imposibilidad del
olvido, hasta las canciones que se escuchan parecen hablar siempre de uno y de
sus marchitas historias de amor.



Resulta importante señalar
la necesidad de acudir puntualmente a la hora fijada, pues, para evitar ruidos
que interfieran la proyección, una vez iniciada la misma, se cerrarán las
puertas de acceso a la sala.