El Centro
Municipal Integrado de El Llano (c/ Río de Oro, 37- Gijón), en la sesión
del mes de Mayo-2017 (Lunes, día 29, a las 19
horas) de su Cine-Forum
“Recuperando la
Memoria Histórica”, como continuación de la quinta entrega del Ciclo “Miradas de Mujer” (que ofrecerá muestras de la obra de
jóvenes directoras hispanas, casi siempre con opera prima en el tercer milenio, como Rosa Vergés, Ana Díez,
Ángeles González Sinde, Inmaculada Hoces, Beatriz Sanchís y Teresa de Pelegrí),, presentará
la obra Todos están muertos (España-
México- Alemania, 2014), de Beatriz SANCHÍS (Valencia, 1976)..
El único largometraje de
ficción, hasta el momento, de esta realizadora multidisciplinar (en la que la
ficción cinematográfica más fresca se suma al video-arte, los videoclips
y la publicidad), se mueve, no sin
cierta nostálgica contención, por los territorios del riesgo y la osadía para
cuajar una opera prima tan absorbente
y fascinante que, aún en sus imperfecciones, augura la presencia de una gran
personalidad cinematográfica...
Nos narra la historia de Lupe (Elena Anaya), de la que viendo su
presente de obsesiva repostera da bata y zapatillas confinada en su hogar,
nadie se atrevería a sospechar un pasado de estrella rockera junto a su hermano
Diego (Nahuel Pérez Biscayart) en el
grupo ochentero Groenlandia (que
había irrumpido en el panorama musical de la época con un primer disco tan
vigoroso que les dio inmediatamente la gloria)… Pero ha pasado mucho tiempo de
eso y Diego no está, Lupe ya casi ni se acuerda del momento en el que decidió
abandonar las giras e ignorar los conciertos; así que prácticamente nadie
guarda hoy memoria alguna de Groenlandia,
una borrosa y vieja anécdota de un ayer remoto. Porque hoy la vida
de Lupe nada tiene que ver con aquello: lleva años sin salir a la calle,
víctima de agorafobia, y su día a día
transcurre en la voluntaria clausura de su casa, elaborando tartas de manzana mientras
sostiene acaloradas disputas con su madre, Paquita (Angélica Aragón), que la cuida, y con su hijo adolescente, Pancho (Christian Bernal), que la detesta con fanatismo boy scout… Ellos son los únicos
seres humanos con los que aún se comunica. En realidad, claro, ha sido Paquita, mujer mexicana brava, supersticiosa y
de buenos sentimientos, quien se ha tenido que hacer cargo tanto de la casa, como
del cuidado de su hija y la crianza de su nieto, la que ha trabajado y se ha
consagrado a la atención de de todo y de todos sin una protesta o un reproche;
pero sabe que, por mucho que lo quiera, le será imposible prolongar ya esa
situación: adivina que algo ha cambiado y le hace sentir que su momento se consume,
por lo que lo urgente es acondicionar la estructura familiar para que pueda
continuar cuando ella deba abandonarla… Así que, sin poder soportar ya que su hija siga sumida en un
encierro de conflictos y egoísmos sin resolver, pergeña un plan para hablar, en la Noche
de los Muertos, con su hijo Diego y hacerle volver a la casa familiar… Pero hasta las
mejores intenciones se ven con frecuencia trastocadas por los imponderables del
devenir; y esos imprevistos se encarnarán en dos visitantes inesperados que,
procedentes del ahora uno y el otro del
ayer (Diego, que se presentará con su pinta de chaval de veinteañero
con la mirada perdida, porque a fin de cuentas está muerto y no es sino un
fantasma), removerán los usos y costumbres de todos y cada uno en tan
peculiar familia.
Todos están muertos es, pues, una tragicomedia fantástica llena de ideas audaces y sugestivas de cuya gestión,
más allá de algunos problemas de guión y estructura comprensibles en una opera prima, Beatriz Sanchís sale triunfante. Cierto es que la casi melancólica deferencia con la que la directora
parece mirar (con permanente voluntad de homenaje) a los antecedentes más
ilustres de su aliento iconoclasta y osado (pongamos algunos iconos musicales
de la movida, como Alaska, la Ana Curra de Pegamoides y Parálisis Permanente o el Bernardo Bonezzi de los Zombies –cuyo primer single de gran éxito fue precisamente “Groenlandia”-, o el Arrebato,
1979, de Iván Zulueta e, incluso, el primer Almodóvar) lastran lo que podría
haber sido la propuesta más rupturista, frente al cansino mainstream del
cine español reciente; pero, aún así, no deja de ser una gozosa rareza y un
soplo de aire fresco en el agostado panorama fílmico actual. Porque, además, la
cuidadísima realización (más allá de la modestia de la producción), el
impresionante trabajo interpretativo de Elena Anaya (que compensa algunos
desajustes en el reparto) y el excelente manejo del ritmo para ir captando
progresivamente nuestra mirada hasta absorberla, la sitúan como una de las
propuestas más válidas y atrayentes de nuestras pantallas y una venturosa
esperanza de futuro en el talento de su directora… Por añadidura, la cinta se
atreve a hablar, con insólita desinhibición cercana al realismo mágico (con evidentes ecos de Arturo Ripstein) y un humor zumbón,
de un tema cinematográficamente tan manido en la gran pantalla como el de las
familias desestructuradas; y lo hace envolviendo todo en un halo luminoso para
describir cada personaje, cada situación con una cámara que quiere lo que
retrata para dejarnos un regusto de hipnótica ternura (tiñendo con ella,
incluso, el fraternal incesto con fruto y final trágico)…
Por todo lo antedicho la película obtuvo notable
reconocimiento, más allá de su producción poco afín a los circuitos comerciales,
como las Biznagas de Plata Especial del Jurado y del Jurado
Joven, a la Mejor Actriz (Elena
Anaya) y a la Mejor Banda Sonora Original (Akrobats) en el Festival de Cine Español de Málaga
2014, su estreno mundial; el Premio a la Mejor Opera Prima en el Festival Internacional de Cine de Guanajuato-México 2014; el Premio
a la Mejor
Actriz Protagonista (Elena Anaya)
de la Unión de Actores de España 2015;
además de nominaciones a los XIX Premios
Goya 2015, de la Academia de las Artes y las Ciencias
Cinematográficas de España, a la Mejor Actriz Protagonista (Elena Anaya) y a la Mejor
Dirección Novel; a los Premios Feroz 2015, de la Asociación de Informadores Cinematográficos
de España, al José María Forqué 2015, de
la Entidad de Gestión de Derechos de los
Productores Audiovisuales (EGEDA), y al Fotogramas de Plata 2015 a la Mejor Actriz Protagonista (Elena Anaya), a los Premios
CEC 2015, del Círculo de Escritores Cinematográficos de
España, a la Mejor Dirección Revelación y a la Mejor Actriz (Elena Anaya); o al Gran Premio Zenith de Oro a
la
Mejor Película en el Festival
Internacional de Cine de Montreal 2014.
Como siempre, se proporcionará a las personas
participantes documentación sobre la obra proyectada (Ficha técnica y
artística, carteles, biografía de la directora, sinopsis, y comentarios
histórico, ético-político y cinematográfico) realizada por el coordinador del
Cine-Forum (José Ignacio Fernández del
Castro); para, tras la proyección, desarrollar un pequeño coloquio. La
sesión se celebrará en el Salón de
Actos (Planta Baja) con asistencia libre.
Resulta importante señalar la necesidad de
acudir puntualmente a la hora fijada, pues, para evitar ruidos que interfieran
la proyección, una vez iniciada la misma, se cerrarán las puertas de acceso a
la sala.