El
Centro Municipal Integrado de El
Llano (c/ Río de Oro, 37- Gijón), en la sesión del mes de Enero-2020 (Lunes, día 27,
a las 19 horas)
da continuidad a su Cine-Forum
“Recuperando la
Memoria Histórica”, con la tercera parte del Ciclo “Filmábamos ayer…: Florián Rey, Luís
García Berlanga, Luís Buñuel, Juan Antonio Bardem, José María Elorrieta, Rafael
J. Salvia” (que seguirá haciendo
una cala en lo mejor -y más olvidado- del cine clásico español de grandes
directores ya fallecidos)…
Esta
actividad, organizada en colaboración con elDepartamento de Proyectos Culturales de la FMCEyUP del Ayuntamiento de
Gijón, arranca con la proyección de La
aldea maldita (España, 1942) de Antonio
Martínez del Castillo, conocido
como FLORIÁN REY (La Almunia de Doña Godina, Zaragoza, 25 de Enero de 1894- Benidorm,
Alicante, 11 de Abril de 1962)... Quien fuera el gran referente de la época muda del cine español e impulsor de la industria
cinematográfica durante la Segunda
República convirtió la versión muda de La aldea maldita, 1930, en la gran
obra maestra del cine silente español por la fuerza expresiva de sus imágenes (a
lo que contribuyó el hecho de que, rodada inicialmente sin sonido, éste se le
añadiría en la fase de postproducción
en París para su estreno en la Sala Pleyel, aunque dicha cinta sonora no se
conserva y sólo ha permanecido la inicial versión muda), posteriormente
revisada en la postguerra (1942) en una versión sonora en la que la censura
franquista dejó su impronta...
Este remake
explícitamente planteado como un “poema
cinematográfico” modifica el estatismo expresionista (de planos fijos que funcionan
como retablos) de la versión de 1930 para retratar con cámara en movimiento la
vida de Juan de Castilla
(Julio Rey de las Heras), ahora un
acomodado labrador con varios peones a su cargo (frente al humilde hidalgo campesino con ideas y sentimientos de gran señor
de la década anterior) en medio de una mísera
aldea mesetaria, Luján, donde, tras sufrir tres años de granizo y sequías que
diezman las cosechas, la mayoría de los lugareños se ven forzados al éxodo
hacia la ciudad. Juan (mal) vive con su esposa Acacia (Florencia Bécquer), su hijo y el abuelo
ciego; así que, cuando una disputa con el cacique de la zona, acaba con sus
huesos en la cárcel, Acacia abandonará esa aldea sobre la que parece cernirse
una maldición para buscarse la vida, dejando atrás hijo y abuelo, en la ciudad…
Aunque allí sólo encontrará la degradación. Pero tres años más tarde, Juan la
encontrará en una taberna con otro hombre, y, acuciado por el orgullo, la
obligará a retornar al hogar y mantener las apariencias hasta que muera el
abuelo… ¿Será posible el perdón?.
Concebida
como un poema cinematográfico narrado por capítulos, La aldea maldita, en su versión sonora de 1942, no es, en
absoluto, una obra menor… La minuciosidad de la realización, la adecuación del
ritmo (con ausencia total de planos reiterativos), la dirección de intérpretes
(que supera cierta rigidez con la eficacia de los diálogos), una narración
tocada por el sentido de la medida, una puesta en escena capaz de sumergirnos
en la poética mísera del ambiente gracias a la excelente fotografía en blanco y
negro de Heinrich Gärtner (con evidente influencia bien asumida de los maestros
del cine soviético) dota la propuesta de gran fuerza plástica, de una belleza visual
incuestionable. Pero, además, sobre un drama familiar que muestra el contraste (casi
atemporal) entre la honra femenina y el orgullo varonil (con inolvidable final
de perdón, por cierto, nada común en la época), se levanta el drama social del
éxodo rural a las ciudades y la frecuente degradación personal que supone,
¡casi una década antes de la magistral Surcos (1951) de Juan Antonio Nieves
Conde!... Aunque lo haga con mucha más ingenuidad. La aldea maldita constituye,
en fin, una propuesta (dentro de los límites impuestos por la censura, que
eliminó, por ejemplo, el personaje del cacique) muy honesta cuyos valores
estéticos y éticos la hacen digna de revisión para cualquier mirada cinéfila
que se precie.

Todo ello hizo que Florián Rey recibiera la
Medalla de la Bienal 1942 en el
I Festival de Cine de Venecia, con
nominación a la
Copa Mussolini como
Mejor
Película; siendo también
nominada
en dicha categoría por el
Sindicato
Nacional del Espectáculo de
España
1943.
Como siempre, se proporcionará a las personas asistentes documentación
sobre la producción proyectada (Ficha técnica y artística, carteles, biografía
del director, sinopsis, y comentarios histórico, ético-político y
cinematográfico) realizada por el coordinador del Cine-Forum (José Ignacio
Fernández del Castro); para, tras la proyección, desarrollar un pequeño
coloquio. La sesión se celebrará en el Salón
de Actos (Planta Baja) con asistencia libre. Resulta importante señalar
la necesidad de acudir puntualmente a la hora fijada, pues, para evitar ruidos
que interfieran la proyección, una vez iniciada la misma, se cerrarán las
puertas de acceso a la sala.