El Centro Municipal Integrado de El Llano (c/ Río de Oro, 37-
Gijón), en la sesión del mes de Junio-2019 (Lunes,
día 24, a las 19 horas) da continuidad a su Cine-Forum “Recuperando la Memoria Histórica”,
concluye la segunda parte del Ciclo “Filmábamos
ayer…: Francisco Rovira Beleta, Luís García Berlanga, Luís Buñuel, Jesús
Franco, Ricardo Franco, José María Gutiérrez Santos” (que ha venido haciendo una cala en lo mejor -y
más olvidado- del cine clásico español de grandes directores ya fallecidos)… Esta actividad, organizada en
colaboración con el Departamento de
Proyectos Culturales de la FMCEyUP del Ayuntamiento de
Gijón, concluye con la proyección de ¡Arriba Hazaña! (España, 1978) de José María GUTIÉRREZ
(GONZÁLEZ) SANTOS (Valencia de Don Juan, León, España,
19 de Mayo de 1933- Unquillo, Córdoba, Argentina, 5 de Febrero de 2007)…
El principal largometraje
de este cineasta leonés, que había
estudiado Derecho en Salamanca y tenía vocación de pintor, olvidado por el
público en su breve carrera de director (debutó con la adaptación de la novela de
Vargas Llosa Pantaleón y las
visitadoras, 1975; pero luego sólo pudo llevar a la gran pantalla la
obra que nos ocupa, y un par de comedias por encargo, Pepe, no me des tormento, 1981, y Los autonómicos, 1982, aparte de tres documentales o la
miniserie televisiva, El obispo
leproso, 1990) asentada sin embargo sobre el trabajo como ayudante de
talentos como Fernando Fernán Gómez, Orson Welles, Francesc Betriu o Luís
García Berlanga, asume la
adaptación de la novela El infierno y la brisa (1971) de José
María Vaz de Soto como una analogía escolar crítica del aperturismo tardofranquista…
En ella se nos narra la historia de un
colegio religioso masculino en los años postreros de la dictadura franquista…
Allí los internos acaban por sublevarse contra la rígida normativa del
centro y la arbitraria dureza cuasimilitar de quienes lo dirigen, especialmente,
el exlegionario Hermano Prefecto (Fernando
Fernán Gómez); y, arengados por los más rebeldes y mayores, como “el
anarquista” Jesús Fernández (Quique San
Francisco), José Luís Hervás (Andres
Isbert) o Julián Ceballos (Iñaki
Miramón), protagonizarán un encierro en los dormitorios, tomando a
Voltaire o Lutero como símbolos de su “resistencia democrática”, junto
a Manuel Azaña (aunque no sepan escribir bien su apellido y lo encabecen en sus
pintadas con la “H”del sustantivo referido a las acciones de gran valor). Ante los hechos el Hermano Director (Héctor
Alterio), siempre mucho más proclive al diálogo, se ve desbordado por la
escalada de desórdenes y los cabecillas acaban siendo expulsados. El
aturdimiento de la dirección acaba siendo tal que los viejos hábitos
(incluyendo las sotanas) acaban siendo sustituidos por un nuevo Director (José Sacristán) de traje y alzacuellos
de apariencia más dialogante e integradora, pero que, tras pacificar la
situación, nunca readmitirá a los alumnos expulsados.
Comedia
dramática (casi trágica),
¡Arriba Hazaña! se constituye en adecuada parábola del contexto sociopolítico y generacional de la España tardofranquista (hasta el punto
de que Manuel Vázquez Montalbán estimaría la novela, El infierno y la brisa,
en la que se basa, «una obra
distanciadora, culta, irónica, interesante, divertida y sin embargo crítica y
tristísima»)… Y vista retrospectivamente no resulta difícil aplicar esa
misma voluntad analógica al paso del propio franquismo
declinante (las viejas sotanas con sos libros de la Legión) a la transición democrática (los nuevos
ternos de un personaje muy próximo a la imagen de Adolfo Suárez) que daba sus
primeros pasos en el tiempo del estreno (un año después de las primeras
elecciones generales)… Excelentemente interpretada tanto por el brillante
elenco de avezados actores como por los eficaces noveles, la película asume una
estética sencilla, tanto en la puesta
en escena como en la fotografía, totalmente al servicio del verismo y de algunos elementos de
especial fuerza y hasta humor (el “anarquismo innato” de Jesús, los eslóganes
de los delegados de curso ligados al tiempo de la Transición, etd.) capaces,
sin embargo, de destilar un regusto amargo al final de la proyección… Por todo
ello, obtuvo una más que notable respuesta del público nacional en su momento,
aunque, acaso lastrada por la escasa trayectoria del director, fuera ignorada
por la crítica (y hoy olvidada).
Como
siempre, se proporcionará a las personas asistentes documentación sobre la
producción proyectada (Ficha técnica y artística, carteles, biografía del
director, sinopsis, y comentarios histórico, ético-político y cinematográfico)
realizada por el coordinador del Cine-Forum (José Ignacio Fernández del
Castro); para, tras la proyección, desarrollar un pequeño coloquio. La
sesión se celebrará en el Salón de
Actos (Planta Baja) con asistencia libre. Resulta importante señalar
la necesidad de acudir puntualmente a la hora fijada, pues, para evitar ruidos
que interfieran la proyección, una vez iniciada la misma, se cerrarán las
puertas de acceso a la sala.