El
Centro Municipal Integrado de El
Llano (c/ Río de Oro, 37- Gijón), en la sesión del mes de Abril-2019 (Lunes, día 29,
a las 19 horas)
da continuidad a su Cine-Forum
“Recuperando la
Memoria Histórica”, siguiendo con la segunda
parte del Ciclo “Filmábamos ayer…: Francisco
Rovira Beleta, Luís García Berlanga, Luís Buñuel, Jesús Franco, Ricardo Franco,
José María Gutiérrez Santos” (que seguirá
haciendo una cala en lo mejor -y más olvidado- del cine clásico español de
grandes directores ya fallecidos)…
Esta actividad, organizada en colaboración con elDepartamento de Proyectos Culturales de la FMCEyUP del Ayuntamiento de
Gijón, continúa con la proyección de Rififí en
la ciudad (España-
Francia, 1963) de Jesús FRANCO MANERA (Madrid, 12 de Mayo de 1930- Málaga,
2 de Abril del 2013),
noveno largometraje en apenas cuatro años (había debutado en
1959 con Tenemos 18 años,
producida por Luís García Berlanga) del que acaso sea el “gran maldito” del cine español y
verdadero icono de una controvertida
forma de plasmar el terror entre lo
paródico, lo onírico y lo erótico. Autor
de culto casi desde sus inicios, fue reclamado por Hollywood o por Orson
Welles en su paso por España, mientras se prodigaba llegando a realizar hasta
una docena de películas por año hasta acumular una filmografía con más de
doscientos títulos (el año anterior a su muerte todavía firmó, ¡con 82 años!, tres
películas -La cripta de las condenadas I y II, y Al Pereira
vs. The Alligator Ladies- y, de hecho, moriría, tras un accidente
cerebrovascular isquémico, en medio del caos habitual del rodaje de Revenge
of The Alligator Ladies, película que terminaría su coproductor y actor
principal Antonio Mayans-).
En la película que
nos ocupa, todavía tentada por el mainstream
negro, se nos cuenta como, en un país centroamericano impreciso, Juan Solano
(Serafín García Vázquez), camarero de
un Stardust y confidente de la
policía, es asesinado por los hombres de Maurice Leprince (Jean Servais), un político que controla el tráfico de drogas de
toda Sudamérica y es dueño de nightclubs
mientras esconde tales actividades bajo una capa pública de intachable
honorabilidad… Juan, de hecho, estaba a punto de obtener y proporcionar las
evidencias para condenar a Leprince, justo cuando éste había decidido completar
su coraza de respetabilidad presentando su candidatura a la Presidencia del Senado;
y, de repente, todos cuantos habían intervenido en ese “oportuno asesinato” van
siendo sucesivamente eliminados. Todos los indicios de la cadena homicida
parecen apuntar hacia el sargento detective Miguel Mora (Fernando Fernán Gómez), protector policial de Juan Solano…
Espléndido
avance de la capacidad del tío Jess
(apodo cariñoso por el que se conocía al polifacético y pródigo artista –escritor
de novelas policiacas como David Khunne, músico e intérprete de jazz y, sobre
todo, cineasta multifunción: actor, guionista, productor, compositor, montador,
fotógrafo y director-) para amalgamar y desbordar géneros (no en vano hizo
incursiones en todos ellos, desde el musical hasta el terror gótico, desde la
comedia hasta la pornografía,…) con una mezcla de genio artesanal (desbordado
muy frecuentemente por una celeridad que derivaba en cierto aspecto formal
deslavazado) e ironía... Pero aquí, Jesús
Franco, todavía no volcado en el explotation
europeo, parte de evidentes y gozosas fuentes mainstream: el propio título lo sitúa ante el gran clásico de Jules
Dassin, Du rififi chez les
hommes (1955) –incluso el malvado central está interpretado aquí
por el belga Jean Servais, que incorporara al gángster más señalado de la obra
de Dassin-; aunque los hechos narrados, con mafioso dueño de club nocturno que
se postula para senador, recuerdan más la novela The Glass Key (1931) de Dashiell
Hammett, tempranamente llevada a la gran pantalla por Frank Tuttle, 1935, con gran fidelidad y fuerza, y, más tarde,
por Stuart Heiler, 1942); con
guión explícitamente basado en la novela de Charles Exbrayat Vous souvenez-vous de Paco? (1958), trasladando la acción de Barcelona a
Centroamérica y fuera ya de la “zona de confort” humorística del narrador; con
rendido culto a la mejor tradición del cine
negro y, sobre todo, al Orson Welles de La dama de Shangai (1948)
o Sed de mal (1958) –con encuadres concretos de homenaje o guiños
como el hecho de que la acción se sitúe en Centroamérica, la concordante “dureza
policial” de los personajes interpretados respectivamente por Fernando
Fernán-Gómez, como Miguel Mora, yCharlton
Heston, como ese Mike Vargas que también
se proyecta en la obra de Franco a través del Comisario Vargas interpretado por Antonio Prieto-… Pero, además, el genio
cinematográfico del Tío Jess usa con
eficacia suma la fotografía en blanco y
negro de Godofredo Pacheco junto a sus habituales números musicales para trabar
una atmósfera vigorosa (incluyendo unas
creíbles, en su encanto decadente,
localizaciones exteriores en Marbella que sólo al rey del underground hispano se le podían ocurrir) para lograr el parsimonioso
más adecuado a los derroteros de una historia acaso demasiado atrapada por
ciertos cánones en la configuración de sus protagonistas y situaciones. Así
que, pese a esta leve concesión a los convencionalismos del género y el tiempo,
todo refleja la inequívoca personalidad estética del autor para sumirnos en una
ambientación llena de imágenes sugerentes que nos absorben hasta dejarnos ese
curioso regusto vivencial de los sueños más extraños (y gozosos). Estamos,
pues, ante la que probablemente sea la película de más preciso y cuidadoso acabado técnico del prolífico director (que,
como hacía con frecuencia, también se reserva un cameo) y, por
añadidura, uno de las mejores muestras de cine
negro español de todos los tiempos lamentablemente caído en el olvido bajo
el peso de la extensa y marginal obra de su director. Un cineasta que
acierta a combinar el hálito del pulp,
que había escrito, con una suerte de inequívoco y cinéfilo expresionismo sensual para retratar un cruce de corrupciones, codicia
política, turbios comercios, venganzas y ajustes de cuentas, odios y amores,
que sitúan en primer plano la connivencia (y hasta convergencia) entre la “buena
sociedad”, las mafias y el poder político. Rififí en la ciudad, a la
que finalmente le fallaría la coproducción francesa quedando a expensas de José
López Brea y su productora Albatros, no
tuvo una distribución puntual ni adecuada, exhibiéndose sólo en circuitos
secundarios que ya anticipaban los cauces por los que fluiría (eso sí,
torrencialmente) el futuro cine de Jesús Franco.
.BMP)
Como
siempre, se proporcionará a las personas asistentes documentación sobre la
producción proyectada (Ficha técnica y artística, carteles, biografía del director,
sinopsis, y comentarios histórico, ético-político y cinematográfico) realizada
por el coordinador del Cine-Forum (José Ignacio Fernández del Castro);
para, tras la proyección, desarrollar un pequeño coloquio. La sesión se
celebrará en el Salón de Actos
(Planta
Baja) con asistencia libre.
Resulta importante señalar la necesidad de
acudir puntualmente a la hora fijada, pues, para evitar ruidos que interfieran
la proyección, una vez iniciada la misma, se cerrarán las puertas de acceso
a la sala.