El
Centro Municipal Integrado de El
Llano (c/ Río de Oro, 37- Gijón), en la sesión del mes de Marzo-2019 (Lunes, día 25,
a las 19 horas)
da continuidad a su Cine-Forum
“Recuperando la
Memoria Histórica”, siguiendo con la segunda
parte del Ciclo “Filmábamos ayer…: Francisco
Rovira Beleta, Luís García Berlanga, Luís Buñuel, Jesús Franco, Ricardo Franco,
José María Gutiérrez Santos” (que seguirá
haciendo una cala en lo mejor -y más olvidado- del cine clásico español de
grandes directores ya fallecidos)…
Esta actividad, organizada en colaboración con el Departamento de Proyectos Culturales de la FMCEyUP del Ayuntamiento de
Gijón, continúa con la proyección de Viridiana (España- México, 1961) de Luís
BUÑUEL PORTOLÉS (Calanda,
Teruel, España, 22 de Febrero de 1900- Ciudad de México, México, 29 de Julio de
1983)... Con casi dos docenas de
propuestas a sus espaldas, una consolidada carrera en el exilio mexicano, y la
proyección internacional (más allá de los círculos surrealistas europeos) que le diese,Premio Internacional en
Cannes por medio, Nazarín (1959), el director aragonés
decidió volver a rodar en España para afrontar su segunda adaptación de Galdós,
una decisión no demasiado bien recibida por el exilio republicano español…
Y lo
hace para hablarnos de
Viridiana (Silvia
Pinal), una novicia que, a punto de tomar los hábitos, debe abandonar el
convento para visitar a su tío viudo don Jaime (Fernando Rey), que ha pagado sus estudios. Al verla, él queda
perturbado por su parecido con la difunta esposa, así que decide darle un
somnífero con la intención de violarla… Pero finalmente no se atreve. No
obstante, en un desesperado intento por retenerla cuando pretende retornar al
convento, le cuenta una mentira: ya no podrá ordenarse monja, porque la ha violado
mientras dormía. Pero, por supuesto, eso alejará aún más a Viridiana de su tío,
que, cuando ella irremediablemente se va, lleva su obsesión al suicidio. Así
que Viridiana, ante sus propios sentimientos de culpa por esa muerte, renuncia
definitivamente a ser monja y se queda en la mansión familiar practicando la
caridad cristiana: acoge a un grupo de vagabundos, tullidos y menesterosos, a
los que da refugio y alimento… Pero ellos serán, a fin de cuentas, humanamente
degradados por su condición de excluidos de todo y por todos, quienes realmente
la ataquen y roben. Sólo la llegada de Jorge (Francisco Rabal), el hijo natural de don Jaime, cambiará
definitivamente el trágico destino de la joven...
Lúcida
y aguda adaptación de la novela Halma (1895) de Benito Pérez Galdós
(que da continuidad al vínculo fecundamente iniciado con Nazarín, 1959, y que aún
se prolongará con Tristana, 1970), Buñuel une aquí
a la crítica feroz de la burguesía, la sátira, en la estela de Nazarín
(1959), de la caridad y el idealismo cristianos por su ineficacia e inutilidad
para reinstaurar la justicia social, lo que le valió las críticas airadas de L’Osservatore Romano (que la tildó de “blasfema
y sacrílega”) y provocó la destitución inmediata del Director General de Cinematografía y Teatro, José María Muñoz
Fontán, que había recogido la Palma de
Oro concedida a la película en el Festival
de Cannes (exaequo con Une aussi longue absence de Henri
Colpi) por enfermedad del director, prohibiéndose su exhibición en España (donde
se había rodado y dado de paso tras ser vista en El Pardo por el propio
dictador, aunque con un final cambiado por la censura: de las evidencias de la
entrega carnal de Viridiana a Jorge del original, Buñuel, radicalmente
provocador, pasó a un “juego simbólico de ·trío sexual”, alegres cartas por
medio, entre Viridiana, Jorge y la criada Ramona –Margarita Lozano-), donde no podría verse en una sala comercial
hasta el 9 de abril de 1977 (muerto Franco y retirada la censura previa), e
Italia… Porque, además, lo sigue haciendo (como ya mostrara en Las
Hurdes, tierra sin pan, 1933, en Los olvidados, 1950, o en Nazarín,
1959) desde una infinita capacidad para transformar en dolor sus imágenes de la penuria y la indigencia (moral y
socioeconómica) a través de la representación de lo peor y lo mejor del ser humano… Y, renunciando a caretas y
artificios de cualquier tipo, plasma los latidos antagónicos, lo más cruel y lo
más delicado, con un verismo que
licúa nuestras miradas: personajes espléndidamente interiorizados en su miserabilización anímica y/o física, a
través de los rostros iluminados por un vigor interpretativo lleno de matices de
un magistral Fernando Rey, de Silvia Pinal incorporando (tras una apuesta
personal respaldada por su segundo marido, el productor Gustavo Alatriste) un
personaje delineado desde los parámetros hagiográficos de Santa Viridiana, del
“reincidente” Paco Rabal, ya en un papel más cercano a su galanesca “zona de confort” del momento que el de Nazarín,
o de todo el elenco de desahuciados menesterosos dispuestos a pergeñar, por
ejemplo, esa paródica Última cena
davinciana para una foto postbacanal con un Jesús ciego... Por todo ello, Viridiana
también recibió en su momento, además del unámine elogio de la crítica laica,
el Grand Prix de l'Union de la critique de cinéma (UCC) 1962 y fue
votada como la mejor película española de
la historia por los profesionales y críticos en 1995 con motivo del
centenario del cine español.

Como siempre, se proporcionará a las personas asistentes documentación
sobre la producción proyectada (Ficha técnica y artística, carteles, biografía
del director, sinopsis, y comentarios histórico, ético-político y
cinematográfico) realizada por el coordinador del Cine-Forum (José Ignacio
Fernández del Castro); para, tras la proyección, desarrollar un pequeño
coloquio. La sesión se celebrará en el Salón
de Actos (Planta Baja) con asistencia libre. Resulta importante señalar
la necesidad de acudir puntualmente a la hora fijada, pues, para evitar ruidos
que interfieran la proyección, una vez iniciada la misma, se cerrarán las
puertas de acceso a la sala.