
El
Centro Municipal Integrado de El
Llano (c/ Río de Oro, 37- Gijón), en la sesión del mes de Febrero-2019 (Lunes, día 25,
a las 19 horas)
da continuidad a su Cine-Forum
“Recuperando la
Memoria Histórica ”, siguiendo con la segunda
parte del Ciclo “Filmábamos ayer…: Francisco
Rovira Beleta, Luís García Berlanga, Luís Buñuel, Jesús Franco, Ricardo Franco,
José María Gutiérrez Santos” (que seguirá
haciendo una cala en lo mejor -y más olvidado- del cine clásico español de
grandes directores ya fallecidos)…
Esta actividad, organizada en colaboración con elDepartamento de Proyectos Culturales de la FMCEyUP del Ayuntamiento de Gijón, arranca con la proyección de Calabuch (España- Italia, 1956) de Luís GARCÍA-BERLANGA MARTÍ (Valencia, 12 de Junio de 1921- Pozuelo, Madrid, 13 de Noviembre de 2010).
Esta actividad, organizada en colaboración con elDepartamento de Proyectos Culturales de la FMCEyUP del Ayuntamiento de Gijón, arranca con la proyección de Calabuch (España- Italia, 1956) de Luís GARCÍA-BERLANGA MARTÍ (Valencia, 12 de Junio de 1921- Pozuelo, Madrid, 13 de Noviembre de 2010).


Comedia dramática con
clara voluntad pacifista en su acercamiento a la problemática relación entre la
investigación científica y los usos
de sus descubrimientos, Calabuch,
que inicialmente iba a titularse La otra libertad (como muestra el facsímil
electrónico del texto original de la versión de 1956 que se conserva en la web del Berlanga Film Museum), se constituye además en un testimonio
histórico de primer orden… Y es que, en efecto, rodada íntegramente en Peñíscola, con
numerosas gentes del pueblo entre los figurantes, la profusión de imágenes
aéreas y terrestres de sus paisajes y paisanajes aportan a la apuesta pacifista
del mensaje un valor añadido de fidedigno vestigio de un espacio y un tiempo
(en el quincuagésimo aniversario del
rodaje, 2006, el XVIII Festival de Cine
de Comedia de Peñíscola rindió, por ello, homenaje a la cinta y a su
director)... Pero, además, Calabuch es una hermosa parábola
utopista en la que el más sencillo amor a
la vida disuelve la sofisticación cosmopolita, la fraternidad de los
comunes desacredita los fraudes interesados del poder, la actitud vital más lúdica
arrumba la codicia descarnada… Una bella ensoñación, en fin, que, como siempre
ocurre con los sueños, nos deja al despertar en medio de la cruda realidad.
Pero Luis García Berlanga la maneja con su
pericia para controlar el caos aparente de multitudes entrando y saliendo
constantemente de escena en aras de un retrato de formas de ser, estar y sentir que, teñido por la ironía libertaria
más alejada del patetismo o la burla fáciles, pergeña la propuesta
probablemente más sutil de su carrera (más intensa que extensa, pues está
jalonada por apenas diecisiete largometrajes en medio siglo) para poner en
cuestión las miserias de la política internacional y nacional en tiempos postbélicos.
Por todo ello, la película fue seleccionada, en
su momento, para el Festival de Venecia
1956, recibiendo allí el Premio OCIC y
siendo nominada al Gran Premio León de Oro; recibió además los
Premios 1956 al Mejor Actor de Reparto (Juan Calvo), al Mejor Guión y a la segunda
Mejor Película del Año del Sindicato Nacional del Espectáculo de España; así
como los Premios 1957 al Mejor Actor de Reparto (Juan Calvo), al Mejor
Actor Extranjero en Película Española (Edmund Gwenn) y al Mejor Argumento Original (Leonardo Martín) del
Círculo de Escritores Cinematográficos de
España.

