
El Centro
Municipal Integrado de El Llano (c/ Río de Oro, 37- Gijón), en este mes de Febrero-2017
(Martes, día 7, a las 19 horas) da continuidad a la Programación del Primer Semestre 2017 de su Cine-Forum “Imágenes para Pensar”,
una propuesta mensual de audiovisuales (desde películas de ficción a documentales,
pasando por reportajes televisivos) relacionados con los temas que se
desarrollan en el Foro Filosófico Popular
“Pensando Aquí y Ahora” correspondiente,
y que habrán de servir tanto para ilustrar y animar el debate de los
participantes en éste como para desbordar la experiencia subjetiva de tantas
personas cinéfilas dispuestas a contrastarla en un fructífero diálogo… En esta
ocasión, se proyectará la película Umberto D. (Italia,
1952) de Vittorio Domenico Stanislao Gaetano Sorano De SICA (Sora, Frosinone, Lacio, Italia, 7 de
julio de 1901-Neuilly-sur-Seine, Área Metropolitana de París, Francia, 13 de noviembre de 1974)... Este actor
ocasional (que fuera incluso nominado como Mejor
Actor de Reparto al Oscar por su
papel del Mayor Alexxandro Rinaldi en Adiós a las armas, 1957, de Charles
Vidor y un no acreditado John Huston) y director cumbre del neorrealismo italiano, cerraría
precisamente su primera etapa más autoral
y su llamada trilogía neorrealista
(iniciada, siempre en colaboración con el guioista Cesare Zavattini, con Ladri
di biciclette -Ladrón de bicicletas-, 1948, y Miracolo a Milano -Milagro en
Milán-, 1951) con una propuesta tan crítica como llena de ternura.
Y lo haría a través de los avatares de Umberto Domenico Ferrari (Carlo Battisti), funcionario del Estado italiano retirado al que
nos encontramos tpmando parte en una manifestación que exige la el aumento y
dignificación de sus miserables pensiones en la postguerra europea... Al ser
dispersados por la policía, Umberto volverá a la casa de huéspedes en la que
malvive, para encontrarse con su habitación alquilada a una pareja por una hora y con la amenaza de
la casera, Antonia (Lina Gennari), de
ponerlo definitivamente en la calle si a final de mes no puede hacer frente a
las quince mil liras de alquileres atrasados. Él logrará, vendiendo su reloj y
varios libros, unas cinco mil liras, pero la propietaria no quiere saber nada si
el pago no es por la cantidad completa… Así que el buen anciano se queda con
dos únicos aliado en la vida, su fiel perrito Flike y la joven y cordial criada
de la pensión, María (Maria Pia Casilio).
Para colmo, ésta acabará aumentando sus cuitas al confesarle que está
embarazada y no sabe con certeza, entre un soldado napollitano y otro
fioorentino quién puede ser el padre… Cuando una noche se siente enfermo y
llama al Hospital, Umberto será ingresado y diagnosticado de anginas, pero al
regresar tras unos pocos días descubrirá que la pensión está en obras y su
antigua habitación pasará a integrarse, como sala de estar, en las nuevas
estancias del hogar de Antonia, que va a casarse. Además Flike, que había
dejado al cuidado de María, andaba huído tras escapar por una puerta abierta;
aunque, tras una búsqueda agobiada, logrará recuperarlo, con gran alivio, de la
perrera municipal. Pero, obligado a irse a la calle y sin dinero, pues hasta
sus últimos amigos le niegan un préstamo, incapaz de superar el sentido de la
dignidad que le impide mendigar en las calles, Umberto baraja ya el suicidio
como única salida, aunque antes deja a María un último consejo: que se olvide
del novio fiorentino. También está el problema de encontrar un buen lugar para
Flike, así que lo intentará buscando desde una pareja que se dedica a la guarda
de canes hasta una niña, pero nadie quiere hacerse cargo del animal…
Desesperado, intenta incluso abandonarlo, pero Flike siempre logra reencontrarlo.
Decide por fin que, si tanto empeño tiene en compartir su suerte,, debe
compartir también su muerte: lo coge en brazos para sentarse en la vía del tren
cuando está a punto de pasar uno, pero el perro se asusta, brinca y sale
corriendo, lo que disuade a Umberto de sus intenciones suicidas para levantarse
e ir en pos de su fiel amigo y, tras lograr vencer sus temores y recelos, alejarse por el parque unidos en nuevo en alegres
juegos.
·
Fábula dramática demoledora, Umberto
D. rastrea sin concesiones la deshumanización de la
sociedad postbélica, que se olvida de sus propios servidores cuando, ancianos
ya, parece que sólo estorban… Y refleja también las crueles consecuencias, en
forma de desesperada desazón y profunda tristeza, van envolviendo su ánimo y
nuestra mirada. Estamos, sí, ante una verdadera obra clásica e imborrable pero,
sobre todo, ante uno de los más entrañables manifiestos del compromiso
artístico: con una puesta en escena tan sobria como translúcida y las
naturalistas interpretaciones de protagonistas no profesionales (Carlo
Battisti, un profesor de gramática comparada en la universidad fiorentina que
sólo aparecerá en esta película, y Maria Pia Casilio, elegida para De Sica para
este papel aunque luego seguiría en el cine), la película se torna en hondo
homenaje a esa generación veterana marcada y postergada por una humanidad que todavía
estaba lamiendo sus propias heridas de guerra mientras levantaba los muros del deseo individualista para un mundo que "no llegaría a conocer más piedad que
la de su maldad". Vittorio De Sica hace con esta propuesta un punto de
inflexión en su trayectoria,
que irá en lo sucesivo buscando tonos más comerciales, tiñendo su neorrealismo con tintes de alegoría negra que fluye con exquisita
sensibilidad entre lo descarnado y lo tierno para lograr que resulte sencillo,
casi inevitable, empatizar con ese anciano que, en tiempos de olvido
institucional y social, se ve forzado a sentir la total carencia de
expectativas vitales, la terrible asfixia de comprobar cómo hasta el aire se le
niega… Excelsa película, pues, probablemente la más terriblemente hermosa de su
célebre trilogía neorrealista, pese a
tener más dificultades de realización que las anteriores y haver alcanzado una
repercusión nacional e internacional menos sonora...
Pese
a todo, tuvo reconocimientos como el Premio
Bodil 1955 de
la Asociación Nacional de Críticos de
Cine de Dinamarca (Filmmedarbejderforeningen)
a la Mejor Película Europea; el Premio
Juissi 1957, de la Academia
Finladesa del Cine, a la Mejor Película Dirección Extranjera; el Premio NYFCC 1955 del New York Film Critics Circle a la Mejor Película Extranjera; fue
incluida por el Venice Days ("Giornate
degli Autori") entre las “100 películas que han cambiado la memoria
colectiva del país entre 1942 y 1978”; además
de recibir nominaciones como la del Oscar
1955, de la Academia de las Artes
y las Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos, al Mejor Guión Original (Cesare Zavattini); o a la Palma
de Oro en el Festival Ide Cine de
Cannes 1952, su estreno mundial.
Se proporcionará a las personas asistentes
documentación sobre la película proyectada (Ficha técnica y artística,
carteles, biografía del director, sinopsis, y comentarios histórico,
ético-político y cinematográfico) realizada por el coordinador del Cine-Forum (José
Ignacio Fernández del Castro)... La proyección está vinculada con la sesión
del Foro Filosófico Popular “Pensando
Aquí y Ahora” dedicada a «La Filosofía
ante la injusticia cotidiana aquí y ahora: Sobre “progreso” y “excedentes
humanos”» (Martes,
21 de Febrero de 2017), y tendrá lugar en el Salón de Actos (Planta
Baja) con asistencia totalmente libre (no necesariamente vinculada a la
participación en el Foro Filosófico citado). Resulta importante
señalar la necesidad de acudir puntualmente a la hora fijada, pues, para evitar
ruidos que interfieran la proyección, una vez iniciada la misma, se cerrarán
las puertas de acceso a la sala.