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viernes, 16 de marzo de 2018

EL CENTRO MUNICIPAL INTEGRADO DEL LLANO SIGUE LA PROGRAMACIÓN DE DE SU CINE-FORUM “RECUPERANDO LA MEMORIA HISTÓRICA” EN EL PRIMER SEMESTRE DE 2018 CON EL NUEVO CICLO “EJERCICIOS DE ESTILO SOBRE EL DOLOR Y LA LOCURA”, CON LA PROYECCIÓN DE EL HOMBRE DE ARENA (2007) DE JOSÉ MANUEL GONZÁLEZ-BERBEL (19 DE MARZO)


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El Centro Municipal Integrado de El Llano (c/ Río de Oro, 37- Gijón), en la sesión del mes de Marzo-2018 (Lunes, día 19, a las 19 horas) da continuidad a su Cine-Forum “Recuperando la Memoria Histórica”, con el Ciclo “Ejercicios de estilo sobre el dolor y la locura” (que ofrece muestras de algunos retratos que el cine español más independiente  ha ofrecido,  en lo que llevamos de milenio, bajo la mirada de Isabel Coixet, Pablo Malo, José Manuel González-Berbel, Freddy Mas Franqueza, Fernando Franco y Carlos Vermut)… Esta actividad organizada en colaboración con el Departamento de Proyectos Culturales de la FMCEyUP del Ayuntamiento de Gijón, aborda ahora la proyección de El hombre de arena (España, 2007) de José Manuel GONZÁLEZ-BERBEL. 
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La opera prima  (y única hasta el momento) para la gran pantalla de este realizador formado en el ámbito televisivo (es, desde 1990, el internacionalmente reconocido responsable de realización del Departamento de Promociones de Gestevisión Telecinco) nos cuenta una sorprendente historia de amour fou en el marco de un sórdido manicomio extremeño en pleno desarrollismo franquista… A finales de los sesenta del pasado siglo, en el Hospital Psiquiátrico de Extremadura, en Mérida, se encuentran en borrosa mezcolanza enfermos mentales de distinto tipo con alcohólicos y vagabundos; víctimas de métodos más que dudosos bajo el desinterés de un director, Burgos (Alberto Jiménez), más atento a los deseos de las autoridades políticas y las fuerzas vivas que al bienestar de las personas a su cargo… Pese a todo, incluso en un medio tan hostil puede  surgir una paradójica historia de amor entre una chica que ha sido maltratada desde que es capaz de recordar,  Lola (María Valverde), y el recién ingresado nómada idealista Mateo (Hugo Silva), más genio que demente (que ha molestado a algún poderoso de la zona por ganarse unos cuartos tocando la gaita). Y es que su rebelde talento y voluntad de protección será capaz de ir cambiando muchas cosas, ganándose el respeto y apoyando incluso el afán reformista de la doctora Carmen (Irene Visedo). Claro que todo ello despertará los recelos de otros profesionales y pacientes, así como la irritación del mismísimo Director al sentir amenazado el estado de cosas del que era cómodo y sumiso custodio.
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Drama de amour fou envuelto en vestigios sensibles de un tiempo de manicomios indisimuladamente concebidos para el gran encierro foucaultiano que recluía, en torpe mezcolanza, personas con distintos problemas psiquiátricos junto a otras que, ajenas a cualquier atisbo de locura, suponían un desdoro o una exhibición fuera de norma, una molestia o una amenaza para las convenciones y costumbres gratas a las fuerzas vivas de la sociedad franquista de finales de los sesenta… Así que el debut del guionista y director José Manuel González-Berbel encierra esa trama en un largo flash-back que, aunque a veces parezca tornarse en “camisa de fuerza”, logra mantener nuestra empatía con cierta originalidad y un más que notable pulso narrativo al que no es ajeno el encomiable afán puesto en el pergeño del perfil de los personajes y sus interrelaciones (pese a algunas limitaciones interpretativas, por ejemplo en un Hugo Silva, Mateo en su primer papel protagonista para la gran pantalla, compensado parcialmente por inspirados secundarios como Samuel Le Bihan, el francés, o Miguel de Lira, Joao el portugués, o la maestría de veteranas como Mercedes Sampietro, Carmen mayor). Y no es que no haya deslices de bisoñez, como las concesiones fáciles a lugares comunes (celadores rijosos que abusan de internas dementes con el director haciendo la vista gorda; presos permanentemente confinados en algún cuarto siniestro sin que nadie parezca saber quiénes son, por qué están allí o los lóbregos misterios de sus casos) que, con la simpleza de su tratamiento, restan verosimilitud al postgusto. Y, sin embargo, el mayor valor de la película, insistimos, está en esa expresa voluntad de  mostrar las manifestaciones de intolerancia (normativizada en la Ley de Vagos y Maleantes desde la II República, 4 de Agosto de 1933 –radicalizada en su aplicación por el Reglamento aprobado en 1935, en pleno bienio conservador-, que sería modificada en la dictadura para incluir la represión de la homosexualidad, 15 de Julio de 1954) en pleno auge del desarrollismo franquista, que acababan por derivar toda psicopatología (y todo comportamiento “de dudosa moral” desde la perspectiva del poder) hacia el encierro y el electroshock… asir con camisa de fuerza una historia de amor (fou, naturalmente). Porque, entre escenas bastante memorables, como las rodadas desde el tejado y las que muestran la recepción del “regalo” en forma de columpio, se nos muestran sucesos poco divulgados (salvo en literatura psiquiátrica escpecializada como aquel pionero impulso antipsiquiátrico del Manuscrito encontrado en Ciempozuelos, 1989, de Guillermo Rendueles Olmedo, recientemente reeditado) porque, a fin de cuentas, atañen a gentes olvidadas hasta por la memoria histórica. Gente que, en todo caso, merece, si no el recuerdo, sí, al menos, ser nombrada.... 

Imagen relacionadaPor todo ello recibió, más allá de algunos lastres interpretativos del elenco principal, algunos reconocimientos como el Premio del Público a la Mejor Película en el Film by the Sea International Film Festival 2007 de Vlissingen, Holanda; Premio del Público “Ciudad de Tudela” a la Mejor película y Premio de la Juventud en el Festival “Ópera Prima” Ciudad de Tudela 2007; Premio al Mejor Actor de Reparto (Samuel Le Bihan) en el Festival Internacional de Cine y Televisión de Cartagena de Indias 2007, Colombia, con nominación al Premio India Catalina de Oro a la Mejor Película;  junto a la nominación al Fotogramas de Plata 2008 como Mejor Actor de Cine (Hugo Silva).

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Como siempre, se proporcionará a las personas asistentes documentación sobre la producción proyectada (Ficha técnica y artística, carteles, biografía del director, sinopsis, y comentarios histórico, ético-político y cinematográfico) realizada por el coordinador del Cine-Forum (José Ignacio Fernández del Castro); para, tras la proyección, desarrollar un pequeño coloquio. La sesión se celebrará en el Salón de Actos (Planta Baja) con asistencia libre. Resulta importante señalar la necesidad de acudir puntualmente a la hora fijada, pues, para evitar ruidos que interfieran la proyección, una vez iniciada la misma, se cerrarán las puertas de acceso a  la sala.

viernes, 21 de septiembre de 2012

El mundo es un manicomio... Revisemos "Alguien voló sobre el nido del cuco"



 
«El nuevo se detuvo a mirar a su alrededor un minuto, para captar el ambiente de la sala de estar.
A un lado de la sala están los pacientes más jóvenes, llamados Agudos porque los médicos suponen que aún están lo suficientemente enfermos como para poder hacer algo con ellos; practican pulsos y juegos de manos en los que se trata de sumar y restar y contar tantas cartas y se adivina la carta escogida. Billy Bibbit intenta aprender a liar cigarrillos perfectos y Martini va dando vueltas y descubre cosas debajo de las sillas y de las mesas. Los Agudos se mueven mucho. Se cuentan chistes y hacen muecas tapándose la boca (nadie se atreve a actuar espontáneamente y soltar una carcajada, de inmediato aparecería todo el personal con libritos de notas y un montón de preguntas) y escriben cartas con lápices amarillos, gastados y mordidos.
Se espían unos a otros. A veces uno dice algo personal que no tenía intención de revelar y alguno de sus compañeros de mesa bosteza y se levanta y se desliza hasta el gran cuaderno de bitácora junto a la Casilla de las Enfermeras y escribe lo que acaba de oír; la Gran Enfermera dice que ese cuaderno es de interés terapéutico para toda la galería, pero yo sé que lo único que ella desea es obtener información suficiente para mandar a alguno de los chicos al Edificio Principal, para que lo recompongan, lo examinen de arriba abajo y resuelvan la cuestión.
A los tipos que anotan algún dato en el cuaderno de bitácora se les señala en la lista con una estrella y pueden acostarse tarde al día siguiente.
Al otro lado de la sala, frente a los Agudos, se encuentran los desechos del Establecimiento, los Crónicos. Éstos no están en el hospital para que los recompongan, sino simplemente para evitar que corran por las calles y desprestigien el producto. Los Crónicos no saldrán nunca de aquí, así lo admite el personal. Los Crónicos se subdividen en Ambulantes que, como yo, aún pueden andar solos si se les alimenta, en Rodantes y en Vegetales. En realidad, los Crónicos —o la mayoría de nosotros— son máquinas con fallos sin reparación posible, fallos de origen, o fallos que han ido formándose a lo largo de tantos años de darse con la cabeza contra obstáculos impenetrables hasta que cuando el hospital da con el tipo en cuestión éste sólo es un montón de chatarra abandonada en un erial.»
(Ken KESEY; La Junta, Colorado, Estados Unidos, 
17 de septiembre de 1935 - Pleasant Hill, Oregón, 
10 de noviembre de 2001. Análisis del asilo psiquiátrico por 
"Chief" Bromden, amerindio narrador de One Flew Over the Cuckoo's Nest –Alguien voló sobre el nido del cuco-, 1962.)
Cuando se cumplen cincuenta años desde que Ken Kesey lograra publicar, basándose en sus experiencias como enfermero de noche en el Hospital Psiquiátrico de Menlo Park (California), la genial novela One Flew Over the Cuckoo's Nest  (que había escrito tres años antes, que Dale Wasserman llevaría a los escenarios de Brodway un año después de su publicación, y que Milos Forman plasmaría en la gran pantalla en 1975 para llevarse todos los Premios Oscar principales del año), merece la pena ensayar una visión del mundo actual desde la mirada del silente indio “Chief” Bromdem.
En el texto, se retrata, en cualquier caso, un asilo mucho más precario y más próximo a su residencia de entonces (el de Pendleton, en Oregón, que poco más tarde se convertiría en la Eastern Oregon Correctional Institution)... También más idóneo, seguramente, para nuestra proyección.
Y es que la humanidad del presente, en un planeta en el que lo que realmente se globaliza es la pobreza (extendiéndose del tercer al primer mundo), en el que de muchos modos podemos decir que “todos estamos oprimidos y alienados” (por la miseria, por la precariedad, por el consumismo, por el ocio basura, etc.), las gentes comenzamos a dividirnos entre quienes todavía pueden ser de alguna utilidad para que el gran negocio siga funcionando (es decir, quienes pueden ser considerados recuperables, los Agudos) y quienes, irrecuperables de todo punto, deben ser simplemente aislados para que sus desvaríos no perjudiquen la fluida continuidad de la ceremonia de la apariencia y sus dividendos (o sea, los Crónicos)...
Por eso, de los Agudos es necesario tener el mayor volumen de información posible (para eso están los grandes cuadernos de bitácora de los registros de consumo en las cajas de las grandes superficies, los registros personales en la red, las encuestas y otros métodos más directos de las autoridades)... De los Crónicos, en cambio, las autoridades al servicio de los amos de la cosa pueden desentenderse, dejándolos en manos de los que Pierre Bordieu, en sus Interferencias, llamaba “profesionales del dolor”, enseñantes, trabajadores sociales o jueces de primera instancia que, más allá de la atención directa del Estado, se ven ante la realidad de esos Crónicos sin más opciones de respuesta que el dolor.
No obstante, no se preocupen, que, si alguien, esté en la Agudeza o en la Cronicidad, pretende “salir por peteneras”, se le aplicará el tratamiento adecuado, reparador en un caso e inhibidor en el otro.
El propio Ken Kesey había sido cobaya humano en Menlo Park para la Operación MK Ultra, “programa de investigación” iniciado en 1953 por la Central Intelligence Agency (CIA) bajo el impulso de su director de entonces, Allen Dulles, para buscar una droga de la verdad...  Así que allí había entrado en contacto, “patriótico”, con psicotrópicos como el peyote o la dietilamida de ácido lisérgico (LSD), lo que luego le llevaría a ser pionero en la experimentación lúdica y creativa con ese tipo de sustancias, dentro de The Merry Pranksters. Por desgracia, entonces como ahora, los poderes establecidos no estaban para soportar los “desvaríos” (que más tarde trivializaría el movimiento hippie) de esos Alegres Bromistas... Y las persecuciones policiales (de las mismas “fuerzas del orden”, en definitiva, para las que había probado las drogas psicodélicas) acabaron por agotarle y llevarle a una callejón sin salida donde las formas expresivas, lejos de la irreverencia y la imprevisibilidad iniciales, se reiteraban hasta el hastío... Y el abandono.
Pero, al menos, los que nos sentimos más Crónicos que Agudos no deberíamos tener ninguna intención de abandonar, ¿no?.
Nacho Fernández del Castro, 21 de Septiembre de 2012

REVISITEMOS, PUES, LA PELÍCULA COMO HOMENAJE A ESTE CINCUENTENARIO DE UNA DE LAS MEJORES MUESTRAS DE LA
CULTURA UNDERGROUND
 

Alguien voló sobre el nido del cuco
(One Flew Over the Cuckoo's Nest) 
(United Artists y Fantasy Film, Estados Unidos, 1975, 133 minutos)
Dirección: Milos Forman . Producción: Michael Douglas y Saul Zaentz.  
Guión: Laurence Hauben y Bo Goldman, a partir de la novela homónima de Ken Kesey. Fotografía: Hasker Wexler y Bill Butler. Música: Jack Nitzsche.  
Dirección artística: Warren Clymer. Montaje: Lynzee Klingman, Richard Chew y 
Sheldon Kahn. Intérpretación: Jack Nicholson (Randle Patrick McMurphy), Louis Fletcher (Enfermera Mildred Ratched), William Redfield (Harding), Michael Berryman (Ellis), 
Peter Brocco (Col. Matterson), Scatman Crothers (Orderly Turkle), Mwako Cumbuka (Warren), Danny deVito (Martini), Will Sampson ("Chief" Bromden), Christopher Lloyd (Taber), Brad Dourif (Billy Bibbit), Philip Roth (Woolsey).
 Principales premios: 5 Oscar (Película, Dirección, Actor Principal -Jack Nicholson-, 
Actriz Principal -Louis Fletcher- y Guión Adaptado), 6 Globos de Oro (Película Dramática, Dirección, Actor Principal -Jack Nicholson-, Actriz Principal -Louis Fletcher-, Actor Debutante -Brad Dourif- y Guión), 6 BAFTA (Película,  Dirección, Actor Principal -Jack Nicholson-, Actriz Principal -Louis Fletcher-, Actor de Reparto -Brad Dourif- y Montaje),
), 2 David di Donnatello (Dirección y Actor Extranjeros -Jack Nocholson-), y otros 16.
 Sinopsis: Randle McMurphy, tan violento como libre de espíritu , con una vida a contracorriente, es trasladado desde una prisión a un hospital psiquiátrico. La inflexible disciplina del centro acentúa su contagiosa tendencia al desorden y la rebeldía, y acabará desencadenando una guerra generalizada entre los internos, agudos y crónicos, y el personal de la clínica con la fría y severa enfermera Ratched a la cabeza. En medio del conflicto, la suerte de cada paciente del pabellón, desbordando su particular historia, se pondrá en juego...

Y es que, al fin y al cabo:
«¡Este mundo… es de los fuertes, amigo!. El ritual de nuestra existencia se basa en el fortalecimiento del más fuerte a base de devorar al débil. Tenemos que aceptarlo. Es muy justo que así sea. Tenemos que aprender a aceptar que ésta es la ley natural de la existencia. Los conejos aceptan su papel en el ritual y reconocen que el lobo es el fuerte. Para defenderse, el conejo se vuelve cauto y huidizo y temeroso y cava agujeros y se esconde cuando se acerca el lobo. Y resiste, sigue adelante. Sabe cuál es su lugar. Desde luego, no desafía al lobo a un combate. Porque, ¿cree que eso sería prudente?, ¿lo sería?.»  
(Harding a McMurphy en Alguien voló sobre el nido del cuco de Ken KESEY -1962-.)